Brasil, campeón mundial de supersalarios: 53.000 funcionarios ganan más que el techo; En Portugal hay tres
Un recorrido por los barrios centrales de São Paulo revela la profunda desigualdad en Brasil. Mientras personas harapientas buscan algo de comida entre la basura, helicópteros sobrevuela los rascacielos, transportando ejecutivos y familias adineradas hacia sus fincas de fin de semana. Esta desigualdad se extiende a la función pública, donde más de 53.000 empleados, en su mayoría magistrados, reciben salarios por encima del límite constitucional gracias a diversas manipulaciones.
Un estudio que analiza los techos salariales en 11 países destaca la singularidad del caso brasileño. A diferencia de Colombia, que tiene solo doce casos de empleados sobrepidiendo el límite, y Portugal, que tiene tres, Brasil presenta una situación alarmante. La crítica es contundente: «El país nunca será una democracia decente mientras sea saqueado por una élite depredadora de funcionarios públicos», señala un editorial del periódico Estadão. Esta realidad plantea serias preguntas sobre la justicia social y la equidad en Brasil, donde la brecha entre ricos y pobres parece insalvable. La ocupación de las calles por parte de aquellos que luchan por sobrevivir contrasta drásticamente con el estilo de vida opulento de una minoría que no enfrenta las mismas dificultades. La tensión entre estas dos realidades sugiere que para alcanzar una democracia genuina y funcional, Brasil necesita abordar urgentemente la corrupción y las estructuras que perpetúan estas desigualdades.