Bolivia, al borde del estado de excepción
Bolivia enfrenta una profunda crisis tras 37 días de protestas, con La Paz sumida en la desesperación y el desabastecimiento, generado por largas colas para obtener combustible y alimentos a precios elevados. En Cochabamba, la cuarta ciudad más poblada, se manifiestan síntomas de escasez, aumentando la preocupación entre los ciudadanos. La situación se intensificó en Santa Cruz cuando un intento de desbloquear una carretera resultó en el enfrentamiento más violento hasta la fecha, dejando al menos 19 heridos, incluyendo seis policías, uno de ellos grave.
A medida que el diálogo convocado por el presidente Rodrigo Paz ha fracasado, el gobierno se está preparando para declarar el estado de emergencia. Existe un creciente miedo de que la historia de Bolivia se repita, temiendo que la intervención del Ejército pueda llevar a un nuevo derramamiento de sangre. La tensión social se agrava y el clima de incertidumbre pone en jaque la estabilidad del país, generando un contexto de violencia y desafío a las autoridades. La población clama por soluciones ante la crítica situación económica y la falta de diálogo efectivo, lo que pone en riesgo la paz social.