Adiós, José Luis Cienfuegos. Y muchas gracias de nuevo
En un recuerdo nostálgico, el autor rememora su primera experiencia en el Festival de Cine de Gijón, donde tuvo la oportunidad de compartir mesa con el célebre director Karel Reisz, conocido por películas como La esposa del teniente francés. Durante la conversación, Reisz describió a Meryl Streep como “profesional” y a Debra Winger como “complicada”, revelando su carácter amable. Junto a él estaba Betsy Blair, notable protagonista de Marty, lo que dejó una impresión profunda en el joven cinéfilo. Su interacción con Cienfuegos, quien recibía una inusual idea de él con escepticismo, resultó en su acreditación al festival, convirtiendo la experiencia en un momento memorable.
Otro encuentro significativo ocurrió con el director Darren Aronofsky, quien accedió a firmar una copia de su película Pi. El autor reflexiona sobre la singularidad de estas experiencias, destacando que, aunque en algunas ciudades estos encuentros sean comunes, en aquel contexto asturiano eran verdaderamente excepcionales. Su relato captura la emoción y la oportunidad que representa el cine, así como la conexión personal que surge en eventos culturales. La mezcla de admiración por figuras del cine y el ambiente acogedor del festival deja una marca indeleble en su memoria. En resumen, el festival no solo fue un espacio para el cine, sino también un lugar donde los sueños y las realidades de los amantes del séptimo arte se entrelazan de manera mágica.