Oscar Javier Riveros Portillo, de 34 años, fue condenado a tres años de prisión efectiva por el delito de crueldad animal con resultado de muerte, tras el asesinato del caniche Matheo, ocurrida en febrero en el barrio Sagrada Familia de Itauguá. La denuncia fue presentada por Rosa Elizabeth Candia, dueña del animal, quien relató que el 14 de febrero Matheo salió a la calle y no regresó.
Preocupada por la desaparición de su mascota, Candia comenzó a preguntar en el vecindario y ofreció recompensa por su regreso. Durante su búsqueda, algunos adictos en la zona informaron que habían visto a Matheo y que lo buscarían. Inicialmente, se difundió que el perro había sido asesinado porque la dueña se negó a pagar la recompensa, pero Candia aclaró que su negativa ocurrió un día antes de la desaparición.
Al día siguiente, uno de los hombres mencionados entregó el cuerpo de Matheo en una bolsa en la casa de la dueña. Candia denunció el hecho a la comisaría local, lo que llevó a la intervención de la Fiscalía y la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal. La fiscala Yennifer Marchuk fue la encargada de la investigación y logró identificar a Riveros Portillo como el responsable del crimen, presentando una acusación formal el 17 de agosto.
Un informe anatomopatológico reveló que Matheo presentaba heridas severas en la región cervical y torácica, con desgarros musculares y fracturas, lo que causó su muerte. La fiscala argumentó que Riveros Portillo actuó con dolo, consciente de que sus acciones provocarían la muerte del animal.
En una audiencia preliminar, el acusado optó por un procedimiento abreviado, admitiendo los hechos. La defensa solicitó una condena de tres años de prisión, que fue aceptada por la jueza Norma Salomón, quien destacó la admisión del hecho por parte del acusado. La pena, que es menor a la máxima de seis años, se consideró adecuada dadas las circunstancias del caso y el impacto en la vida futura de Riveros Portillo. La condena será cumplida hasta el 17 de febrero de 2029.
