Funcionarios de la Municipalidad de Asunción manifestaron su inquietud tras la reciente derrota del candidato cartista, Camilo Pérez, y la elección de Soledad Núñez como nueva Intendenta. Denuncian que la administración saliente, liderada por Luis Gello, ha dejado a la comuna en un estado de abandono, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre y preocupación entre los empleados municipales.
El clima interno está marcado por el temor a auditorías y controles venideros, con muchos directores mostrando una actitud de inacción. Funcionarios anónimos expresaron su desconfianza, señalando que «ya nadie quiere tomar decisiones» y que la situación se ha vuelto aún más compleja porque son conscientes de que están en su último periodo laboral.
El temor a un posible incumplimiento en los pagos de salarios también ha crecido. Aunque no hay información confirmada sobre atrasos, los empleados han comenzado a alertar a la nueva administración sobre la necesidad de supervisar este aspecto crítico durante la transición.
Los trabajadores señalaron que aquellos que no están alineados con el grupo político gobernante han enfrentado persecución y amenazas, algo que, según ellos, ha comenzado a ceder tras las elecciones. Consideran esencial que el próximo gobierno realice una reestructuración completa de los directores para mejorar la situación de la institución.
Recuerdan con preocupación crisis similares en transiciones anteriores, como la que ocurrió cuando Omar Pico entregó el mando a Mario Ferreiro, que resultó en la desvinculación irregular de aproximadamente 300 funcionarios. Esta crisis dejó a muchos sin salario durante varios meses, lo que obligó a la nueva administración a asumir costos significativos para restituir a los afectados.
Por ello, solicitan que el equipo de transición de Soledad Núñez audite rigurosamente las cuentas municipales y preste atención a las finanzas, para evitar sorpresas desagradables al iniciar su gestión.
Asimismo, afirman que durante la administración de Luis Gello las presiones para la recaudación irregular aumentaron, y que existían tarifas fijas para agilizar trámites, lo que ha contribuido a un clima de acoso y extorsión entre los funcionarios. Denuncian que muchos de los recientes nombramientos carecían de la idoneidad necesaria, lo que agrava la situación.
Luis Bello, el intendente saliente, aseguró que se han tomado medidas para garantizar el pago de salarios, afirmando que la administración está al día con las remuneraciones y que se ha conformado un equipo para facilitar la transición. Sin embargo, los funcionarios mantienen sus dudas sobre la estabilidad financiera de la municipalidad.
La gestión saliente deja como legado un descalabro financiero, con un gasto salarial que alcanzó los 127 millones de dólares en 2025. La nueva administración se enfrenta a un sobreendeudamiento de más de 212 millones de dólares hasta 2031, lo que pone en riesgo las finanzas municipales y complica el cumplimiento de los compromisos económicos. Mientras tanto, se han denunciado esquemas de recaudación irregular en diversas dependencias municipales, lo que añade más presión al ya delicado estado de la comuna.
