De acuerdo con datos del Institute of International Finance (IIF), Panamá lidera la lista de países latinoamericanos con mayor Deuda Pública por habitante, alcanzando los US$ 14.338, seguido de Costa Rica con US$ 13.105. En el análisis de las principales economías de la región, Argentina registra US$ 11.146; Brasil, US$ 10.106; México, US$ 8.577; y Chile, US$ 8.506.
Estas cifras proporcionan una visión del endeudamiento estatal, aunque no deben ser interpretadas como una carga directa para cada ciudadano, sino como una distribución estadística del total de obligaciones públicas entre la población de cada país. La comparación entre países revela que una mayor deuda per cápita no implica necesariamente una peor situación fiscal. Por ejemplo, Chile y México tienen niveles similares de deuda por habitante, pero sus contextos son muy diferentes: la deuda chilena representa el 42% del PIB, mientras que la de México es del 55%.
La cuestión clave se centra en la capacidad del Estado para generar recursos a través de su economía, lo que incluye variables como el tamaño del PIB, los ingresos fiscales y las tasas de interés. Brasil, aunque presenta una deuda per cápita por debajo de las economías desarrolladas, tiene una deuda bruta que se aproxima al 83% del PIB. En el caso de Colombia, la deuda del Gobierno central equivale a aproximadamente el 65% del PIB, en medio de altos déficits y rendimientos elevados de los bonos locales.
Por otro lado, Bolivia, que muestra una deuda relativamente baja de US$ 3.700 por habitante, supera el 100% del PIB, lo que enfatiza que el indicador per cápita puede estar influenciado por el nivel de ingresos y el tipo de cambio. A nivel internacional, Estados Unidos y Japón reflejan cifras de deuda pública por habitante que superan ampliamente a las de América Latina, con US$ 113.348 y US$ 110.667 respectivamente.
A pesar de estas cifras, ambos países cuentan con ventajas que las economías emergentes no tienen, como la emisión de deuda en la moneda de reserva mundial y un mercado financiero robusto. En el contexto actual de tasas de interés elevadas, el IIF estima que la deuda global ha superado los US$ 365 billones, aunque la relación deuda/PIB mundial se ha reducido en comparación con los niveles máximos de la pandemia.
En Paraguay, los últimos datos indican un panorama relativamente favorable. Hasta agosto de 2026, la Deuda Sector Público Total (DSPT) alcanzó aproximadamente US$ 22.325 millones, equivalente a cerca del 35% del PIB. La deuda de la Administración Central se ubicó en US$ 19.487,8 millones, representando el 30,5% del PIB. Comparando con cifras de agosto de 2025, la DSPT se incrementó en cerca de US$ 2.593 millones.
Con una proyección de 6.460.159 habitantes para 2026, la deuda per cápita en Paraguay se sitúa en aproximadamente US$ 3.456, lo que lo coloca significativamente por debajo de otros países de la región. A agosto, la Administración Central reportó un déficit acumulado de 1,7% del PIB, mientras que el déficit anualizado alcanzó 2,9%. Se espera que el déficit cierre en torno al 3,2% del PIB para el final de 2026.
La principal fortaleza de Paraguay radica en su nivel de deuda relativamente moderado en comparación con la región, aunque el desafío será mantener esta ventaja a través de la convergencia fiscal y la mejora de los ingresos públicos, asegurando que el nuevo endeudamiento se traduzca en inversiones que impulsen el crecimiento futuro.
