El experto Ricardo Canese advierte sobre la inminente crisis en el sistema eléctrico de Paraguay, señalando que la creciente demanda de las empresas electrointensivas podría llevar a un aumento significativo en las tarifas. Canese propone que el país exija a los grandes consumidores de energía que generen su propia electricidad, alineándose con prácticas de regulación que ya se implementan en otras naciones de la región.
En Argentina, bajo la administración de Javier Milei, se ha establecido que los data centers y nuevas empresas electrointensivas deben garantizar hasta el 115% de la energía firme que requieren, según la Resolución 264/2026 de la Secretaría de Energía. Este umbral representa un 0,5% de la demanda media, equivalente a aproximadamente 80 MW, norma que también ha sido adoptada por Brasil.
A diferencia de esto, en Paraguay, el gobierno de Santiago Peña no exige autogeneración a las empresas. Se han firmado memorandos de entendimiento con empresas como X8-Cloud y Taiwán, que aseguran un suministro de 250 MW y 1.000 MW, respectivamente. Canese critica que esta energía se provea a tarifas por debajo del costo, algo que fue estipulado en varios decretos que posteriormente fueron derogados.
Más del 90% de la potencia contratada por los data centers en Paraguay corresponde a bloques de 100 MW o más. Según Canese, una regulación similar a la de Argentina impactaría a casi todas estas empresas. Por ejemplo, HIVE, que contrata 300 MW, reporta solo 250 empleados, lo que representa 0,83 empleos por MW, una cifra muy por debajo del promedio nacional.
Las empresas electrointensivas actualmente están contratando 1.300 MW a un costo de 44 dólares por MWh y han solicitado la extensión de esta tarifa por otros 10 años, a pesar de que los contratos existentes vencen el 31 de diciembre de 2027. Además, han presentado solicitudes por otros 6.300 MW. Canese menciona que Atome, que planea una planta de hidrógeno verde, busca tarifas aún más bajas, de entre 30 y 36 dólares por MWh.
Canese argumenta que la generación de energía firme y la expansión de la transmisión son procesos costosos y que las energías renovables no siempre son fiables. Un data center necesita un suministro constante de energía, lo que hace que depender solo de fuentes solares o eólicas, que no garantizan suministro continuo, no sea viable.
El analista estima que la demanda de energía podría crecer un 14,4% anual con las actuales y nuevas solicitudes, lo que llevaría a un déficit de energía hidroeléctrica en 2030. Sin la presión de las electrointensivas, con un crecimiento histórico del 6% anual, Paraguay podría autoproveer sus necesidades hasta 2039. Este escenario podría obligar al país a adelantar inversiones en generación y transmisión o a endeudarse, con un impacto económico que podría superar los 2.500 millones de dólares anuales.
Finalmente, Canese cuestiona el impacto laboral del sector, señalando que la mayoría de las empresas promedian 721 empleos por MW, mientras que HIVE apenas genera 0,83. Propone que las empresas electrointensivas que deseen establecerse en Paraguay deben autogenerar el 100% de su consumo para no afectar el sistema eléctrico nacional, asegurando así un suministro adecuado y a precios razonables para la ciudadanía.
