Poco después de las 16:10 del jueves pasado, el Tribunal de Sentencia, presidido por la jueza María Fernanda García de Zúñiga y acompañado por Juan Carlos Zárate y Yolanda Portillo, dictó una condena de 8 años de prisión al exlegislador Hernán David Rivas Román. La sentencia se fundamentó en la presentación de un título de abogado falso ante instituciones estatales.
Uno de los puntos críticos analizados por el tribunal fue la distancia que Rivas alegaba haber recorrido para cursar su carrera de Derecho, desde María Auxiliadora en Itapúa hasta Ciudad del Este en Alto Paraná. Aunque el recorrido de 300 kilómetros es físicamente posible, el tribunal cuestionó cómo podría haber conciliado ese viaje con su labor como concejal municipal.
Durante el juicio, se evidenció que el certificado de estudios de Rivas presentaba una carga horaria que no se correspondía con la duración de una carrera de cinco años. La jueza García de Zúñiga destacó una inconsistencia aritmética en las horas cátedra consignadas, señalando que el certificado indicaba 4.320 horas, mientras que la suma de las horas de cada materia ascendía a 4.410, es decir, una diferencia de 90 horas.
La magistrada señaló que, aun considerando las 4.320 horas, el tiempo estándar requerido para completar una carrera de Derecho en condiciones normales sería inferior a lo declarado. Explicó que, siguiendo un cálculo ilustrativo, un estudiante que cursara durante cinco años, con clases de 4 horas diarias, no alcanzaría las horas consignadas en el certificado.
Además, García de Zúñiga planteó dudas sobre la posibilidad de que Rivas hubiera aprobado todas las asignaturas en el periodo ordinario, sin un respaldo documental que verificara que realmente las había cursado. Esto generó la pregunta sobre cómo pudo haber rendido exámenes en meses como febrero y marzo, sin un periodo académico previo documentado.
La comparación del certificado de Rivas con el de otros alumnos reveló deficiencias en la trazabilidad de sus calificaciones. Mientras que otros certificados incluían información detallada sobre las fechas de los exámenes y los números de acta, el de Rivas carecía de estos elementos, lo que dificultaba la verificación de su trayectoria académica.
La jueza concluyó que la ausencia de documentación verificable y el hecho de que el certificado no proporcionara un respaldo suficiente, ponía en entredicho la legitimidad de su título. Esto llevó al tribunal a considerar que los elementos presentados no eran suficientes para validar las afirmaciones de Rivas sobre su educación.
