El balance de Ueno Bank, perteneciente al Grupo Vázquez, revela un incumplimiento significativo de la normativa que limita la exposición a créditos otorgados a personas o empresas vinculadas. Según el artículo 59 de la Ley General de Bancos, el total de estos créditos no puede exceder el 20% del patrimonio efectivo, que en este caso es de G. 2,2 billones (US$ 335 millones). Sin embargo, las cuentas vinculadas suman G. 2,4 billones (US$ 365 millones), superando en G. 197.984 millones el patrimonio de la entidad.
Las cifras desglosan que de los G. 802.803 millones en valores al cobro, G. 796.171 millones son créditos a vinculadas. Además, se reportan G. 346.331 millones en créditos vigentes y G. 741.669 millones en créditos diversos, de los cuales G. 385.276 millones corresponden a anticipos a proveedores del grupo. La participación en otras sociedades también es relevante, con aportes irrevocables en Red Digital SA y Red Digital de Procesamiento SA que representan el 39,7% del patrimonio efectivo del banco.
Este exceso de más de US$ 30 millones sobre el patrimonio efectivo ha sido corroborado por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), que también ha pedido al Banco Central del Paraguay (BCP) que evalúe la situación y verifique el cumplimiento de los límites legales. En su análisis, Asoban menciona otros ítems que elevan la exposición total a G. 2,9 billones, equivalente al 133% del patrimonio efectivo.
El economista Manuel Ferreira destaca los riesgos asociados a esta práctica, advirtiendo que la dependencia de los activos del grupo puede disminuir la capacidad de respuesta ante crisis financieras. Ferreira insta al BCP a esclarecer si hay excesos en la gestión de riesgos.
Además, la Cámara de Senadores ha solicitado informes al BCP sobre una presunta maniobra de Ueno Bank que involucraría la simulación de la cancelación de créditos morosos por US$ 35 millones y G. 36.900 millones. La investigación sugiere que el banco realizó una “venta al contado” de su cartera deteriorada a la empresa vinculada Vinanzas SA, lo que resultaría en una ficción contable que oculta el riesgo real.
Las verificaciones del BCP habrían detectado esta maniobra, indicando que los fondos no permanecieron en las cuentas, lo que plantea serias dudas sobre la capacidad de Vinanzas SA para absorber el riesgo. Asimismo, se han encontrado irregularidades en la emisión de bonos de empresas vinculadas, lo que podría constituir una Financiación Indirecta Prohibida, según la normativa vigente.
