Las víctimas del estallido de violencia xenófoba en Sudáfrica: “Hasta delante de la policía te pueden pegar”
Comparte en:Priscilla Mussa, una bebé de tres meses, ha pasado dos meses durmiendo en la acera de Durban, Sudáfrica, tras ser desalojada de su hogar por un ataque xenófobo que ha forzado a miles de inmigrantes y refugiados a abandonar sus viviendas. Su madre, Rebecca Varis, la abriga con una sudadera de plumas y una…
Priscilla Mussa, una bebé de tres meses, ha pasado dos meses durmiendo en la acera de Durban, Sudáfrica, tras ser desalojada de su hogar por un ataque xenófobo que ha forzado a miles de inmigrantes y refugiados a abandonar sus viviendas. Su madre, Rebecca Varis, la abriga con una sudadera de plumas y una manta gruesa, mientras entre la multitud se percibe el aroma de un guiso picante. La violencia xenófoba ha convertido a Durban en un punto crítico, donde las tensiones contra los inmigrantes, que representan solo el 4% de la población, han escalado, convirtiéndolos en chivos expiatorios de una crisis social más profunda.
En las calles de la ciudad, otros refugiados congoleños también enfrentan la violencia: uno de ellos muestra las cicatrices de un ataque que sufrió por ser extranjero. Mientras tanto, un grupo de inmigrantes de Malawi aguarda su repatriación en un descampado, tras recibir amenazas de grupos antiinmigrantes. En medio de esta desesperanza, algunos buscan alivio jugando a ludo en la calle, tratando de llevar una vida digna pese a las adversidades.
La situación es crítica: las comunidades están fragmentadas, atrapadas entre el desequilibrio social y la xenofobia. A medida que el invierno austral avanza, muchos residentes y migrantes se encuentran desprotegidos y vulnerables, luchando por sobrevivir en medio de una atmósfera hostil.