Migrantes a merced de paisas, sureños o norteños: los detenidos por ICE obligados a convivir con pandilleros
Esteban, un detenido en el centro de detención de migrantes de Adelanto, California, se enfrenta a una difícil elección al ingresar: unirse a la pandilla de Los Paisas o a un grupo compuesto por rusos, indios, chinos y armenios. Sintiéndose vulnerable al estar solo, opta por unirse a Los Paisas, sin ningún ritual de iniciación ni juramento de lealtad, reconociendo que el orden y la protección eran fundamentales en un ambiente caótico. Las normas eran sencillas: defender a los miembros del grupo, resolver conflictos internos y mantener cierta organización en medio de la violencia. A lo largo del tiempo, su círculo se fue reduciendo debido a deportaciones y traslados, siendo reemplazados por nuevos detenidos que ignoran las dinámicas del lugar. Esteban asume el rol de mentor para estos recién llegados, y, gradualmente, se convierte en uno de los líderes de la pandilla, a pesar de que no había buscado ese estatus. Este proceso refleja cómo la necesidad de pertenencia y protección puede transformar a una persona en un líder en circunstancias adversas.