Vapeo en el Hospital Central revela riesgos ocultos para la salud pulmonar y cardiovascular
26 de mayo de 2026 a la – 14:56
Vapeo: riesgos silenciosos para la salud pulmonar y cardiovascular
El uso de dispositivos de vapeo, promocionados por sus diseños atractivos y fragancias frutales, oculta un panorama preocupante. Clínica y científicamente, se han documentado síntomas de inflamación pulmonar, disnea y efectos nocivos para el corazón que a menudo pasan desapercibidos.
A pesar de la creencia popular de que el vapeo representa una alternativa “más segura” al tabaquismo, la evidencia clínica revela un desarrollo más insidioso de los problemas de salud. Los síntomas suelen ser sutiles, lo que dificulta la detección temprana del daño pulmonar que puede ir acumulándose con el tiempo.
Síntomas que deben alertar
Los expertos indican que los consumidores deben estar atentos a los siguientes síntomas:
- Hiperreactividad bronquial: respuesta exagerada a estímulos inofensivos.
- Tos crónica.
- Disnea o falta de aire.
- Pérdida de capacidad pulmonar.
Impacto en el sistema cardiovascular
Las repercusiones del vapeo no se limitan al sistema respiratorio. La nicotina y otros compuestos químicos presentes pueden alterar la hemodinamia inmediatamente, manifestándose en:
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Vasoconstricción: estrechamiento de los vasos sanguíneos.
- Elevación en la presión arterial.
Señales de alarma invisibles
Una de las características que distingue al vapeo es cómo “oculta” advertencias que normalmente alertan sobre el daño, como la tos que suele aparecer con el consumo de tabaco convencional. La ausencia de combustión en los vapeadores puede resultar en que los usuarios no perciban de inmediato la gravedad de su situación.

Recomendaciones de los profesionales
Los médicos hacen un llamado a no normalizar síntomas como la tos diaria o la dificultad para realizar actividades físicas. Aconsejan que los usuarios de vapeadores se sometan a chequeos médicos regulares. Se sugieren dos medidas de control: realizar una espirometría para evaluar la función respiratoria y un chequeo cardiovascular para valorar el estado circulatorio.