Cardenal: Vino para liberar al ser humano de mentiras y oscuridad.
Aquí tienes el contenido sin la palabra «Relacionado» y manteniendo las etiquetas HTML:
El cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, afirmó que Jesús vino a liberar al ser humano de la mentira y la oscuridad, también en el mundo digital y en la era de la posverdad. “Necesitamos custodiar la comunicación profundamente humana, capaz de transmitir verdad, compasión, respeto y encuentro”, advirtió, ante la manipulación y los falsos relatos en redes sociales.
Este domingo 17 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor y Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la santa misa en la Catedral Metropolitana de Asunción estuvo a cargo del cardenal paraguayo Adalberto Martínez Flores, arzobispo metropolitano de Asunción, que hizo énfasis en la era digital y la posverdad.
En ese marco, el cardenal afirmó durante su homilía que Jesús vino a liberar al ser humano de la mentira y la oscuridad, incluso en el mundo digital, y advirtió sobre la manipulación de la verdad y los relatos falsos en redes sociales. También destacó el buen uso de la tecnología y la misión de los comunicadores honestos, comprometidos con la verdad, la justicia y la paz social.
Adalberto Martínez mencionó que las agencias de noticias y los medios de comunicación no pueden permitir que los algoritmos “orientados únicamente al beneficio y a la manipulación prevalezcan sobre la sinceridad, la verdad y los valores profesionales”.
El arzobispo de Asunción sostuvo que los medios, las redes y las nuevas tecnologías deben ser instrumentos para comunicar “la buena noticia” y no ser el camino a deshumanizar la verdad.
Martínez también se tomó el tiempo durante su homilía para recordar y expresar gratitud y cercanía a los comunicadores y periodistas que buscan comunicar la verdad en medio de lo que consideró tiempos difíciles.
“Estamos viviendo un tiempo de posverdades. O sea, de una cultura marcada muchas veces por la llamada posverdad, donde las emociones, las manipulaciones ideológicas o los intereses particulares terminan teniendo más fuerza que los hechos objetivos y la verdad misma”, aseguró, agregando que sectores “van como maquillando mentiras con supuestas verdades”.
Agregó que se intenta construir dichos relatos falsos para distorsionar la realidad o “sembrar confusiones para manipular la conciencia de las personas”, por lo que, frente a ello, “el comunicador está llamado a servir a la verdad, con valentía, ética y responsabilidad”.
Destacó a aquellos comunicadores honestos, más allá de que “muchos de ellos quizás no se definan cristianos necesariamente, pero son serios, son hombres y mujeres de buena voluntad que comprenden que sin la verdad no hay justicia, sin verdad no hay confianza y sin verdad no puede construirse la paz social”.
“De todas maneras, la mentira siempre cae por su propio peso”, sentenció.