Dueña de asilo en Capiatá imputada por vaciar cuenta de anciano fallecido

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13 de mayo de 2026 a la – 11:06

Dueña de asilo en Capiatá enfrentará prisión por vaciar cuenta de anciano fallecido

El Ministerio Público ha presentado hoy una imputación contra Sara Andrea Irala Zárate, dueña de un asilo para adultos mayores en Capiatá, solicitando su prisión. La captura ocurrió tras un allanamiento por parte de la Policía Nacional, en el que se le acusa de vaciar la cuenta bancaria de un anciano que estaba bajo su cuidado.

El operativo fue liderado por el Departamento Contra el Crimen Organizado Nacional y Transnacional (DCCONT), bajo la supervisión del fiscal de San Lorenzo, Gerardo Antonio Chamorro Ortega. La imputación señala a Irala Zárate por lesión de confianza y violación del deber de cuidado de ancianos o discapacitados, ambos delitos tipificados en el Código Penal Paraguayo.

Extracciones no autorizadas y comportamiento sospechoso

Las investigaciones revelan que el 5 de abril de 2026, Aurelio Zelada fue ingresado al Hospital General de San Lorenzo con un diagnóstico de neumonía bacteriana. Mientras estaba hospitalizado, su cuidado fue supuestamente gestionado por una persona ajena al asilo, Dionicia Ozuna.

Sara Andrea Irala Zárate (en círculo), imputada y con pedido de prisión preventiva.

Durante su estancia en el hospital, se intentó realizar extracciones de fondos de la cuenta de Zelada. El Banco Nacional de Fomento (BNF) rechazó la solicitud de Irala Zárate al no lograr presentar la documentación necesaria que la acreditara como tutora del anciano.

Los empleados del banco alertaron a la Policía tras determinar que la imputada no era reconocida como responsable del paciente, lo que levantó sospechas sobre su conducta. Además, se encontró que Irala Zárate realizó 15 extracciones consecutivas, cada una de G. 1.500.000, alcanzando un total de G. 22.500.000, junto a una compra de G. 393.500.

El comportamiento de la acusada se tornó aún más llamativo al solicitar servicios funerarios a una empresa de Ypané antes del fallecimiento de Zelada. A los empleados de la funeraria, Irala Zárate les indicó erróneamente que el fallecido no tenía familiares.

Los familiares del anciano se enteraron de su fallecimiento a través de terceros relacionados con la empresa funeraria, no por comunicación de la imputada. Tras la negativa de la funeraria para brindar el servicio a Irala Zárate, los parientes finalmente se hicieron cargo de los gastos funerarios y recuperaron el cuerpo del anciano.

La fiscalía concluye que Sara Andrea Irala Zárate abusó de su posición de confianza, intentando apropiarse de los fondos de Aurelio Zelada. La imputación pone de manifiesto una preocupante violación de los deberes de cuidado que se espera de quienes administran centros de atención para personas mayores.


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