Transformación en el agro: demanda de mano de obra y liderazgo femenino en Paraguay

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28 de abril de 2026 a las 08:00

El sector agropecuario paraguayo enfrenta una escasez de mano de obra calificada, mientras que la creciente inclusión de mujeres en roles estratégicos se convierte en un motor de cambio en la industria.

La transformación en el sector agropecuario de Paraguay es evidente, según Fernando Serrati, directivo de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec). El sector se enfrenta a una notable falta de mano de obra calificada, especialmente en puestos clave como el de capataz.

Perfiles demandados

Los requisitos para acceder a un empleo en esta área incluyen un nivel educativo técnico y referencias laborales sólidas. Además, las empresas buscan candidatos con honestidad y buenas relaciones interpersonales.

Un hombre manipula maquinaria agrícola en un campo abierto, reflejando la labor rural.

Habilidades valoradas en el campo

Los empleados que demuestran proactividad y capacidad para resolver problemas son altamente valorados. En la búsqueda de candidatos, las empresas prefieren aquellos que no tienen hábitos perjudiciales, como el consumo excesivo de alcohol.

La mujer en posiciones clave

Serrati destacó que el perfil analítico y detallista de las mujeres es ideal para roles como comisario de estancia o responsables de certificación. Estas funciones son críticas para la trazabilidad y auditoría, elementos esenciales para incrementar la eficiencia en la producción.

Aumento de la digitalización

La automatización y mecanización del campo, mediante el uso de tecnologías como maquinaria inteligente y drones, ha nivelado el trabajo entre géneros, facilitando la inclusión de más mujeres en diversas posiciones.

Las nuevas generaciones de ingenieras

Las facultades de Ciencias Agrarias en Paraguay están viendo un aumento en la participación femenina, con ingenieras especializándose en nutrición animal y sanidad. Estas profesionales están aportando enfoques innovadores en la gestión de cabañas de élite, enfatizando el bienestar animal y la genética.

En conclusión, la incorporación de mujeres al sector no solo transforma la dinámica laboral, sino que también actúa como un catalizador para la responsabilidad social en las comunidades rurales. La presencia de mujeres en la dirección de unidades productivas se traduce en un mayor compromiso con la educación y el cuidado medioambiental, adaptando el campo a las exigencias de sostenibilidad del futuro.


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