Buscan frenar transmisión de VIH, sífilis y Chagas de madre a hijo en zonas vulnerables
Un nuevo intento del sistema de salud por frenar enfermedades evitables pone el foco en una de las deudas más sensibles: la transmisión de infecciones de madre a hijo, que sigue afectando a sectores vulnerables del país.

El Ministerio de Salud Pública, a través del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (SENEPA), impulsa el fortalecimiento de estrategias para eliminar la transmisión materno-infantil del VIH, la sífilis, la hepatitis B y la enfermedad de Chagas, en el marco del proyecto SafeStart+ de la Fundación Mundo Sano.
La iniciativa apunta principalmente a territorios priorizados, donde persisten dificultades de acceso a diagnóstico temprano, controles prenatales oportunos y tratamientos adecuados. En estos contextos, la transmisión vertical —de madre a hijo— continúa siendo un problema de salud pública que refleja desigualdades estructurales.
En ese marco, se llevó a cabo una convocatoria técnica en Asunción, con el objetivo de reforzar las acciones en el primer nivel de atención y dar seguimiento al plan piloto ETMI Plus, centrado en la prevención y el abordaje integral de estas enfermedades.
Durante la jornada, se presentó un análisis de las zonas más afectadas, se compartieron avances del proyecto y se generó un espacio de discusión con equipos de distintas regiones sanitarias, que aportaron experiencias y dificultades en el territorio.
Del encuentro participaron representantes de varias dependencias del Ministerio de Salud, entre ellas SENEPA, la Dirección General de Vigilancia de la Salud, PRONASIDA y el Programa Ampliado de Inmunizaciones, entre otros.
Aunque desde el sector sanitario destacan el esfuerzo por articular respuestas, especialistas coinciden en que el desafío sigue siendo garantizar que las estrategias lleguen efectivamente a las comunidades más alejadas, donde la falta de recursos y cobertura sanitaria continúa marcando la diferencia entre la prevención y el riesgo.
La eliminación de la transmisión materno-infantil no solo depende de planes técnicos, sino también de la capacidad del sistema para reducir brechas y asegurar atención oportuna a quienes más lo necesitan.