El partido de Evo Morales resiste en su último bastión como mayor fuerza de izquierda en Bolivia
En algunas ciudades de Bolivia han aparecido grafitis que acusan al expresidente Evo Morales de pedofilia, tras estallar en 2024 acusaciones de trata de personas contra él. A Morales, quien gobernó de 2006 a 2019, se le ha emitido una orden de aprehensión por no presentarse a declarar, argumentando que no confía en las garantías ofrecidas. Esta controversia se suma a una serie de sucesos que han deteriorado su imagen, especialmente tras su derrocamiento en 2019, tras unas elecciones consideradas fraudulentas y una reelección tildada de inconstitucional. Aunque en ese momento alcanzó altos índices de aprobación, su regreso a la política ha sido frustrante. Actualmente, Morales se encuentra en Cochabamba, su último bastión político, donde su candidato, Leonardo Loza, ganó las elecciones regionales. Loza expresó su admiración hacia Morales, considerándolo casi como un padre. A pesar de su situación, Morales ha intentado mantenerse relevante en la política, aunque enfrenta serias acusaciones que complican su retorno al poder.