La intensificación de la violencia amenaza una vez más los «escaños de la paz»

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Colombia sigue enfrentando un conflicto armado que, a pesar de los esfuerzos por lograr la paz, permanece activo y más fragmentado que nunca. Las alertas electorales están en rojo en las regiones más afectadas por la violencia, especialmente en las que se elegirán los 16 escaños reservados para representantes de las víctimas en las elecciones legislativas del 8 de marzo. Un reciente análisis de la Misión de Observación Electoral (MOE) señala un alarmante incremento en los riesgos electorales en estas zonas, preocupación que también comparte la Defensoría del Pueblo.

La violencia se ha intensificado notablemente en áreas como Catatumbo y Arauca, en la frontera con Venezuela, así como en Cauca, en la costa pacífica, y en el selvático Guaviare, al sur del país. Estos lugares, marcados por un prolongado conflicto que se extiende por más de cinco décadas, siguen siendo focos de inestabilidad y peligro.

Las elecciones representarán no solo una oportunidad para que las víctimas sean escuchadas, sino también un desafío en medio de esta crisis persistente. Las condiciones de seguridad en estos territorios son críticas, lo que puede influir en la participación y el desarrollo del proceso electoral. La situación actual refleja la complejidad de lograr una paz duradera en Colombia, donde la violencia continúa afectando la vida de millones y obstaculizando el camino hacia una integración efectiva de las víctimas en la sociedad.


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