Las fosas de la Concordia enlutan el ambiente a días previos al carnaval de Mazatlán
En el fraccionamiento La Clementina, en Concordia, Sinaloa, se han rendido homenajes a cinco mineros secuestrados a finales de enero. Con coronas funerarias y velas, la comunidad recuerda a José Ángel Hernández Vélez, Ignacio Aurelio Salazar Flores, José Manuel Castañeda Hernández, José Antonio Jiménez y Jesús Antonio de la O, empleados de la minera canadiense Vizsla Silver. Estos cuerpos fueron hallados en fosas clandestinas recientemente descubiertas, mientras que el destino de otros cinco mineros permanece desconocido.
Las fosas se encuentran a casi 300 kilómetros al sur de Culiacán, la capital del estado, lo que subraya la gravedad de la situación en la región. La violencia se ha intensificado en Sinaloa, donde la actividad del crimen organizado afecta a diversos sectores, incluyendo la minería. Este trágico evento resalta tanto el riesgo que enfrentan los trabajadores de la minería como la preocupación de las familias que buscan a sus seres queridos en medio de la incertidumbre y el miedo.
La respuesta de la comunidad incluye protestas y vigilias, así como la exigencia de justicia y protección para aquellos que trabajan en el sector. Además, refleja la devastadora realidad que viven muchas localidades en México, donde el narcotráfico y la extorsión son moneda corriente, dejando una huella profunda en la vida cotidiana de sus habitantes. La esperanza de encontrar a los mineros desaparecidos persiste, mientras la comunidad exige respuestas y acciones por parte de las autoridades.