¿Por qué la FIFA debería retirarle a Estados Unidos la autorización para albergar el Mundial?
La elección de un país para ser sede de la Copa del Mundo no es una decisión neutral desde el punto de vista político. Aunque las organizaciones deportivas suelen presentar estos eventos como apolíticos, en realidad, la organización de la Copa del Mundo actúa como una forma de legitimación simbólica para el Estado anfitrión, otorgándole visibilidad, prestigio y reconocimiento en la comunidad internacional. Este argumento ha sido utilizado para criticar la selección de países como Rusia y Qatar en ediciones anteriores, así como la reciente decisión de otorgar a Arabia Saudita la edición de 2034, considerada una violación de los principios de buena gobernanza.
Desde esta óptica, surge la pregunta de si Estados Unidos, en la actualidad, posee las condiciones políticas, jurídicas y morales necesarias para organizar un evento deportivo global de tal magnitud. La situación actual y el contexto en el que se realizaría el torneo son factores cruciales a considerar, ya que implican no solo aspectos logísticos y deportivos, sino también cuestiones éticas y de legitimidad que pueden influir en la percepción del evento a nivel mundial. La Copa del Mundo, por lo tanto, trasciende lo meramente deportivo, convirtiéndose en un reflejo de la situación del país anfitrión y en un escenario donde se cruzan intereses políticos y sociales de gran relevancia.