San Ber: Ruidos de discos impactan salud mental y vibran vidrios.
Los vecinos hemos sufrido mucho debido a que, a pesar de nuestras constantes quejas y solicitudes, nunca recibimos respuesta por parte de las autoridades. Lamentablemente, este año volvieron a instalarse. Y no solo Papaya, sino que a 700 metros, en Granja Villazar, en una zona residencial adyacente al barrio cerrado de Villa Martina, se unió otra discoteca llamada Mambo, que también emite música a volúmenes estruendosos, comentó Juan Carlos Ávila.
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“Realmente, no queremos pasar enero ni febrero en San Bernardino. Esto afecta nuestra salud mental y la de nuestras familias, especialmente porque tenemos niños. Hemos presentado una denuncia en la comisaría por contaminación sonora, y los vecinos de barrio Cristóbal Colón, Villa Martina y Villa Mercedes estamos organizados. Vamos a presentar un documento a la Junta Municipal, ya que sabemos que el intendente no está atendiendo a la ciudadanía; pedimos que se convoque a una asamblea extraordinaria para decidir sobre este asunto”, exclamó.
Nuestros vidrios tiemblan
Marcelo Méndez, también del barrio Cristóbal Colón, comentó que es imposible que la Municipalidad controle y regule los decibeles provenientes de las discotecas que están en lo que se llaman zonas mixtas, que en realidad son residenciales.
Se encuentran en un barrio residencial, pegado a un barrio cerrado —Villa Martina, Villa Las Mercedes— donde diez familias padecen los ruidos generados por las discotecas Papaya y Mambo, específicamente, explicó.
“Sufrir es la palabra que mejor describe esta situación, porque nosotros no podemos dormir; nuestros vidrios tiemblan y el ruido persiste hasta las seis y media de la mañana. El sonido intenso comienza alrededor de la 01:00 y se extiende hasta las 06:30. Al ser discotecas al aire libre, el ruido se dispersa por el vecindario. Por eso, debemos cerrar puertas y ventanas y usar tapones en los oídos para poder descansar. Lo peor es que nunca se tomó en cuenta la opinión de los vecinos al tomar esta decisión. Claramente, la Municipalidad no consideró que son zonas residenciales al decidir sacarlas del anfiteatro”, lamentó.
El municipio trasladó su problema del anfiteatro al centro de la ciudad, ya que actualmente Papaya está ubicada en una ruta asfaltada que conecta Altos con San Bernardino, y ni siquiera hay vereda en esa área, explicó.
Esperan que denuncias sean atendidas
Estamos esperando que el municipio tome en serio nuestra denuncia y regule la emisión de decibeles para estas discotecas. También deseamos que se revise si en realidad cumplen con todas las normativas de seguridad para funcionar como tal. Además, pedimos que sean reubicadas en un lugar apropiado, dijo Méndez.
Entendemos que es una ciudad veraniega y que la diversión nocturna es parte de su esencia, pero la Intendencia y la Junta deberían regular en qué áreas están permitidas esas actividades. También deben considerar la cuestión de la seguridad. En este momento, no hay seguridad en las salidas de las discotecas.
Walter Jara, miembro del consejo directivo de la Cámara de Comercio y Turismo de San Bernardino, anunció que presentaron un rechazo ante la Junta Municipal a la habilitación de locales nocturnos en áreas residenciales, que la Intendencia denomina “zonas mixtas”. Esta zonificación fue creada por el intendente Emigdio Ruiz Díaz (ANR-HC), quien el año pasado se negó a renovar el contrato con los propietarios de locales nocturnos (bares y discotecas) en el Anfiteatro José Asunción Flores, donde operaron durante 12 años en la temporada veraniega.
Sin embargo, al encontrarse la Junta Municipal en receso, solicitaron una reunión extraordinaria para tratar el veto parcial del intendente a una ordenanza que declaraba residencial la zona del anfiteatro, buscando así apoyar su arbitraria decisión, indicó.
“Como gremio, deseamos que San Bernardino sea realmente una ciudad ordenada, armoniosa y que todas las personas que deseen invertir en esta ciudad tengan seguridad y se respeten las ordenanzas y leyes”, explicó.
El anfiteatro está ubicado en una zona que, desde el año 2010 hasta 2022, fue considerada mixta rural por ordenanza, alejada del centro urbano de la ciudad. En ese entonces, ya se había permitido el funcionamiento de la discoteca en ese predio de diez hectáreas.
La nota fue entregada en la secretaría de la Junta Municipal y esperamos que esta semana puedan reunirse, a pesar de estar en receso, y pongan fin a esta situación.
“Es un despropósito que todas las discotecas tengan que buscar ubicaciones en zonas mixtas, y sabemos que estas áreas mixtas en San Bernardino están rodeadas de viviendas históricas. Hay personas que incluso han nacido en San Bernardino; ya son generaciones de segunda y tercera”, enfatizó.
Hoy en día, las discotecas, en su intento de continuar con el entretenimiento que caracteriza a San Bernardino durante las noches de verano, están situadas en zonas mixtas. Allí, como es bien sabido, reciben las quejas de los vecinos, ya que funcionan alrededor de muchas viviendas.
Decisión arbitraria

La Intendencia optó por trasladar a “zonas mixtas” las discotecas que, durante 12 años, funcionaron en el Anfiteatro “José Asunción Flores” durante la temporada de verano, permitiendo únicamente la instalación de un restaurante y una lomitería en ese lugar. Ante las denuncias de la Cámara de Comercio y Turismo de San Bernardino contra su decisión arbitraria, el intendente Emigdio Ruiz Díaz (colorado cartista) remitió el 27 de diciembre de 2025 una veto parcial a la Junta Municipal, respecto a una ordenanza que buscaba declarar el anfiteatro como zona residencial.