Monseñor Cabello señala crisis familiar y su violencia social.
28 de diciembre de 2025 – 23:51
Durante la celebración de la fiesta de la Sagrada Familia, el obispo de la Diócesis de Villarrica del Espíritu Santo, monseñor Miguel Ángel Cabello, emitió un fuerte mensaje sobre la desintegración de los valores familiares. Hizo un llamado a esposos, padres e hijos para que retomen su compromiso mutuo, el respeto y la fe como fundamentos para una sociedad más saludable.
El obispo afirmó que “la sociedad se construye con familias sanas y fuertes”, aunque lamentó que en la actualidad ese núcleo esencial esté siendo afectado por transformaciones culturales, estilos educativos y corrientes de pensamiento que, según su opinión, buscan debilitar la institución familiar.
Alertó que estas debilidades internas de las familias resultan en malentendidos, disputas y violencia intrafamiliar, problemas que luego se reflejan en la sociedad en forma de delitos, deshonestidad, robos, agresiones e incluso homicidios.
“Esos malos hábitos, esos vicios que se generan en el hogar, después se trasladan a la sociedad”, expresó el obispo, mostrando su inquietud por el aumento de estos casos en la actual realidad del país.
Durante su homilía, enfatizó la importancia del respeto en el hogar, señalando que hoy se observa “tantas familias frágiles y rotas”, que no logran cumplir con la misión y vocación que Dios les ha confiado desde la fe cristiana.
El obispo enumeró como uno de los principales problemas la falta de compromiso de los esposos en sus responsabilidades familiares, quienes —indicó— han dejado de amarse, respetarse y enfrentar juntos la vida conyugal, tal como lo prometieron al casarse.
Cabello recordó que “el mejor regalo que un hijo puede recibir es ver a sus padres amándose”, lamentando que muchos niños crezcan presenciando peleas constantes y conflictos entre sus padres.
Asimismo, se refirió a la conducta de los hijos, mencionando casos de jóvenes que no respetan ni cuidan a sus padres, no fomentan el amor entre hermanos, evaden el estudio y el trabajo, y se desinteresan de sus responsabilidades.
Sin embargo, consideró como “lo más triste y devastador” la pérdida de la fe y del amor a Dios y a la Iglesia, subrayando que muchas familias han ignorado la dimensión espiritual de la vida y se han vuelto indiferentes a la fe.
Para concluir, monseñor Cabello instó a las familias a regresar a Dios y a los valores cristianos, recordando las palabras del salmo: “Felices los que temen al Señor y siguen sus caminos”, como un llamado a reconstruir el núcleo familiar desde el amor, el respeto y la fe.